Historia / Evolucion

Allá por el año 1944, regresé de la ciudad de Buenos Aires Argentina a Montevideo, Uruguay, mi país, en compañía de mis padres y mi hermano. Como el estudio no era lo mío, inmediatamente comencé a trabajar en una carpintería que realizaba muebles muy finos para el gobierno en variados estilos, me atrevería a decir esculturales. El mundo de las maderas me apasionó, se alejaba de todo lo imaginado, será por su nobleza, su perfume, lo cierto es que hasta hoy no nos separamos nunca. Al tiempo, viviendo mis 19 años encuentro a la chica de la cual me enamoré, cumplidos mis 22 años y ella sus 18, tomamos la decisión de casarnos, ya que contaba con una independencia económica y así podía imaginar un futuro. Efectivamente alquilo una casa vieja, la trasformo en un pequeño taller y comienzo a vender modelos propios de mi imaginación, realicé un curso de dibujo muy corto, pero creí que con eso ya era suficiente. Al poco tiempo llega al mundo mi primera hija Janette, luego Beatriz y por último el tan deseado varón Héctor. Fui progresando, me fue bien a pesar de haber vivido también tiempos adversos, pero mi meta era mi familia así que nunca bajé los brazos hasta lograr un techo propio para los míos y mantener muy alto el prestigio de la empresa. Así llegue a otro sueño muy esperado, tener una casa de decoración a un alto nivel en la calle San José y Cuami, frente al cine Metro, allí por el año 60. Desde Walmer de la calle San José el gran salto fue la etapa que iniciamos en el edificio Rambla de Pocitos en Plaza Gomensoro. Un edificio que llevaba más de 15 años abandonados. Asumimos el riesgo de reacondicionar 3 pisos, más de 1500 m2 en total, la reforma duraría 9 meses pero la criatura nació muy sana, con aspecto y forma muy normal fue creciendo. En marzo de 1990 se realiza el lanzamiento. Nos da el honor de inaugurarlo el Presidente del Uruguay el Sr. Luis. A. Herrera junto a distintas personalidades del país, el evento fue muy exitoso, con una concurrencia que desbordaba los 3 pisos. Ya estábamos en Punta del Este con amplio reconocimiento, cuando mi hijo Héctor ingresa a Walmer, él tenia apenas 16 años. También apostamos a más, así llegamos a la calle 20 y 27. Reformamos un viejo chalet transformándolo en lo que hoy es una imponente esquina de 4 pisos, la cual me llena de orgullo. Se casa Janette, se casa Beatriz y se casa Héctor, me dan la gran satisfacción con 9 nietos. En el año 1991 sufrimos el dolor de perder, después de 45 años de felicidad, yo a mi esposa y mis hijos a una madre única y ejemplar. Pero la vida continua y hoy, después de 16 años de ausencia aún está muy presente en todos nosotros. Hace 4 años llegó mi primer bisnieto y hace un año el segundo. En Walmer tuvimos el honor de haber sido elegidos empresa líder en arte y decoración en un evento realizado en Manhatan, New York, dirigido a empresarios Iberoamericanos de todos los rubros. Fue la Señora Cónsul en New York, representante de Uruguay en los Estados Unidos, la encargada de entregarnos la estatuilla a Héctor y a mí en una ceremonia  muy emocionante. No lo podíamos creer, aunque el reconocimiento fue, sin duda, el reflejo del trabajo y del sacrificio de tantos años. Walmer busca crear espacios en donde sentirse el cliente se sienta expresado, espacios creativos y funcionales para disfrutar de la vida a cada instante. Con el ingenio y la capacidad profesional de Héctor, el staff formidable de Walmer, las ramificaciones de nuestra empresa se fue extendiendo  a EE.UU., Europa, Argentina y Chile. Qué más puedo pedir a mis 80 años, tengo una familia formidable, una empresa seria y reconocida. Misión cumplida. Muchas Gracias. Paulo Liberman